6 mar 2014

ORACIÓN - AYUNO - LIMOSNA


1. -Ascesis en la verdad

Lo que relacionaría a nuestros contemporáneos con la exigencia ascética de los Padres es su extremada preocupación por deslindarla de toda fabulación y considerarla con toda sinceridad. Para ellos, por encima de toda técnica, se impone una doble condición: la del contacto con el prójimo mediante la caridad fraterna expresada concretamente en la limosna, y la de un contacto verdadero con Dios mediante la oración desnuda pero poderosamente sublimada por las cualidades esenciales del ayuno. Sin esta doble armazón indispensable, la ascesis del ayuno no sería más que una egoísta ilusión, vuelta inconscientemente sobre sí misma, y una falsedad.

-Oración y ayuno

La oración es la primera actividad de la Cuaresma; es un tiempo muy apto para renovarla. En efecto, todo se apoya en la vida espiritual. Si el tiempo de ayuno exige la oración, el esfuerzo de ascesis y de liberación del peso de la carne, la voluntad de alcanzar al prójimo en su propio terreno con un amor fraterno y generoso repercuten en la calidad y poder de lucha de la oración.

"No hay ninguna duda de que el ayuno es útil, escribe ·Agustín-SAN: así el hombre hace la prueba de lo que quiere obtener, de lo que suplica cuando se aflige con el ayuno. Por eso se ha dicho: Buena es la oración con ayuno (Tob. 12,8). Para que sea aceptada la oración debe ir acompañada del ayuno". (Sobre Tobías, PL. 35, 2363, obra incierta) El mismo San Agustín decía también a sus fieles en un sermón de Cuaresma: "Para que nuestras oraciones puedan más fácilmente tomar su vuelo y llegar hasta Dios, es preciso darles el doble ceremonial de la limosna y el ayuno" (Sermón 206, para el 1.° ó 2.° domingo de cuaresma, PL. 38, 1041). "Nuestra oración -apoyada en la humildad y la caridad, en el ayuno y la limosna, en la abstinencia y el perdón de la injuria, en el cuidado que pondremos en hacer el bien en lugar de devolver el mal y de evitar el mal y practicar el bien- busca la paz y la obtiene porque esa oración vuela, sostenida y llevada a los cielos, donde nos ha precedido Jesucristo que es nuestra paz" (Ibid.). "Estas piadosas limosnas y este frugal ayuno son las alas que en estos santos días ayudarán a nuestra oración a subir hacia el cielo" (Agustín, Sermón 207, sobre la Cuaresma, PAL. 38, lO42). Se ve cómo San Agustín liga las tres actividades, ayuno, oración y limosna. Para él, Cuaresma, que debe ser ante todo un tiempo de oración, es el período que más enriquece la oración y la afina porque le da "el alimento" de que ésta tiene necesidad para elevarse: "(...) porque (la oración) tiene un alimento que le es propio y que se le manda tomar sin interrupción: que se abstenga siempre del odio y se alimente constantemente de amor.

-Caridad fraterna CUA/A-FRATERNO:A-FRATERNO/CUA:

Mientras San Agustín, en su ascesis cuaresmal insiste tanto en la calidad de la oración, San León se manifiesta más impresionado por la caridad fraterna que se traduce concretamente en la limosna. De los doce sermones suyos que sobre la Cuaresma han llegado hasta nosotros, casi todos hablan de la caridad, del perdón de las injurias y de la limosna.

"Por consiguiente, queridos, acordándonos de nuestra debilidad que nos hace fácilmente caer en toda clase de faltas, guardémonos de menospreciar este remedio primordial y este medio eficacísimo para curar nuestras heridas; perdonemos para que se nos perdone, otorguemos la gracia que nosotros mismos suplicamos; no busquemos vengarnos, nosotros que pedimos se nos perdone" (LEON-MAGNO-SAN.LEÓN EL GRANDE, Sermón 1 sobre la Cuaresma, SC. 49 bis, 77. CCL. 138 A, 220)

San León recuerda la costumbre según la cual, en honor de la pasión y de la resurrección del Señor, los emperadores dejaban en libertad a los prisioneros: "Que los pueblos cristianos imiten, pues, a sus príncipes y que el ejemplo de los emperadores les anime a perdonar en sus propios ambientes. No está permitido, en efecto, que las leyes privadas sean más rigurosas que las públicas. Perdonemos las faltas, rompamos las cadenas, olvidemos las injurias y acabemos con las venganzas; entonces la fiesta sagrada, gracias al perdón divino y a los perdones humanos, nos encontrará a todos alegres, a todos irreprochables" (LEÓN EL GRANDE, Sermón 2 sobre la Cuaresma, SC. 49bis, 91; CCL. 138 A, 231). "Queridos, rompamos los motivos de discordia, las espinas de enemistad; que cesen los odios y desaparezcan las desavenencias; que todos los miembros de Cristo se reencuentren en la unidad del amor" (LEÓN EL GRANDE, Sermón 3 sobre la Cuaresma. SC. 49 bis, 99; CCL. 138 A, 237).

Perdón

El leitmotiv de las conclusiones de la mayor parte de los sermones de Cuaresma de San León será el perdón de las ofensas a fin de obtener nosotros mismos el perdón. El gran pontífice no deja de dar primacía a la recitación del Padrenuestro y de subrayar cómo lo que allí decimos nos compromete y condiciona el perdón que pedimos para nosotros mismos: "Si, en efecto, decimos: Perdónanos nuestras deudas así como nosotros perdonamos a nuestros deudores, nos encadenamos a nosotros mismos con las mas rigurosas ataduras si no cumplimos lo que declaramos" (ID., Sermón 5 sobre la Cuaresma, SC. 49 bis, 127; 138 A, 256).

No es sólo a nuestros iguales a quienes hay que conceder este perdón sino de igual modo a nuestros subordinados: "(...) prometeos a vosotros mismos sin duda posible la divina misericordia, si por vuestra parte, en lo que a vuestros subordinados concierne, transferís toda ofensa al crédito del perdón" (ID., Sermón 9 sobre la Cuaresma, SC. 49 bis, 169; CCL. 138 A, 277).

San León se vuelve suplicante, no teme, aun siendo discreto, en recurrir a la forma del patetismo: "Si alguien detiene a unos delincuentes por una falta, no puede poner en duda su propia cualidad de pecador; y, para recibir él mismo su propio perdón, que se alegre de haber encontrado alguien a quien perdonar" (ID., Sermón 10 sobre la Cuaresma, SC. 49 bis, 179; CCL. 138 A, 283).

"Lo que cada uno decide en relación con los demás, lo decreta efectivamente para consigo en virtud de su propia ley" (ID., Sermón 11 sobre la Cuaresma, SC. 49 bis, 191; CCL. 138 A, 290)).

En realidad, este gesto del perdón nada tiene que pueda humillar. Por el contrario, asocia al hombre al poder divino mismo: "Condición perfectamente justa y benévola, que hace participar al hombre en el poder divino regulando la sentencia de Dios con su propia decisión y comprometiendo al Señor hacia él con el juicio con que uno haya juzgado a su compañero de servicio (ID., Sermón 12 sobre la Cuaresma, SC 49bis, 201; CCL. 138 A, 294).

San Agustín, en su séptimo sermón de Cuaresma, centrado en la caridad fraternal y el perdón de las injurias, volverá sobre temas parecidos. EI exordio es vigoroso; hace recaer la salvación, en medio de las tentaciones tan numerosas que asaltan al alma, en el perdón de las ofensas: "Estos santos días que pasamos en la práctica de las observancias cuaresmales, nos traen el deber de hablaros de la caridad fraterna y de la obligación de poner fin a todos vuestros odios contra los hermanos si no queréis que se acabe con vosotros (...) Tenemos un pacto con Dios, un contrato y, en el acta misma, hemos suscrito la condición sin la que nuestras deudas no pueden sernos perdonadas" (Sermón 211 sobre la Cuaresma).

El perdón de las ofensas, según San Agustín, es una condición de libertad del alma y de luz. Apoyándonos en la primera carta de San Juan: "El que odia a su hermano permanece en las tinieblas (...) todo el que aborrece a su hermano es un asesino (1 Jn. 3,15)", interpela a sus oyentes: "Quien odia a su hermano, va, sale, entra, viaja, no parece cargado con ninguna cadena ni encerrado en prisión alguna; sin embargo, se halla encadenado con las ataduras de su crimen. Vosotros creéis que no está en prisión pero os engañáis; su prisión es su corazón"(Ibid.).

-Limosna

Una de las formas más concretas de la caridad fraterna es la limosna. Es una práctica indisoluble del verdadero ayuno. Pero está lejos de limitarse al gesto material que consiste en desprenderse de su dinero. San Agustín ha previsto el error: "Es un deber el multiplicar las limosnas en este tiempo santo". "¿Qué diré de esa obra de misericordia en virtud de la cual no hay nada que sacar de la bolsa sino que todo procede del corazón, que pierde mucho más conservándolo que despojándose de ello? Me refiero a la cólera que uno conserva en su corazón contra su hermano" (Sermón 208 sobre la Cuaresma). Pero la limosna junto con el perdón de las ofensas hace posible el contacto con Dios en la oración. Comentando a Isaías (58,3) acerca del ayuno, San Agustín concluye :"He ahí las dos alas sobre las que la oración vuela hacia Dios: el perdón de las ofensas y la limosna hecha al indigente" (Sermón 205 sobre la Cuaresma).

Si San Agustín, hablando de la limosna, hace de ella una condición para el contacto con Dios en la oración, San León ve en ella una obra de misericordia que nos atrae el perdón: "No pasemos al lado del pobre permaneciendo sordos a sus quejas, concedamos, con benévola solicitud, misericordia a los indigentes para merecer nosotros mismos hallar misericordia en el momento del juicio"(LEÓN EL GRANDE, Sermón 1 sobre la Cuaresma, SC. 49bis, 77, CCL. 138 A, 221).

El deber de la limosna no se limita a socorrer a quienes comparten nuestra misma fe: "Por más que la pobreza de los fieles ha de ser socorrida la primera, también los que todavía no han recibido el evangelio son dignos de piedad en sus necesidades; porque hay que amar a todos los hombres en la comunión de una misma naturaleza" (ID., Sermón 3 sobre la Cuaresma, SC. 49bis, 97; CCL. 138 A, 235).

La limosna hace, además, participar en la liberalidad de Dios: "Nada es más digno del hombre que imitar a su Creador y ser, en la medida de sus posibilidades, el mandatario de la obra divina" (ID., Sermón 5 sobre la Cuaresma, SC. 49 bis, 127; CCL. 138 A, 256). Los sermones décimo y undécimo sobre la Cuaresma acaban ambos con una exhortación a la limosna.

En la misericordia Dios reencuentra su propia imagen: "Ninguna devoción en los fieles es más agradable a Dios que la que se dedica a sus pobres; allí donde Dios encuentra la preocupación por la misericordia, reconoce la imagen de su propia bondad" (ID., Sermón 10 sobre la Cuaresma, SC. 49bis, 179; CCL. 138 a; 283).

San León se deja llevar hasta la paradoja. Se ve cómo, a sus ojos, el ayuno está lejos de ser sólo una abstinencia de alimentos: "Con la distribución de limosnas igualmente y con el cuidado por los pobres, los cristianos, aun ayunando, engordan; con lo que cada uno sustrae a sus placeres y lo que gasta en favor de los débiles y de los indigentes" (ID., Sermón 11 sobre la Cuaresma, SC. 49bis, 193; CCL. 138 A, 290).

Las exhortaciones de San León durante la Cuaresma están marcadas por su mayor preocupación: caridad fraterna, perdón y limosna. Se adivina que presiente un fácil error en sus cristianos. Pudiera ser que la práctica formalista de un ayuno externo corriera el peligro de proporcionarles una coartada para una vida espiritual fácil. El Papa no lo quiere y denuncia claramente el peligro: "Abracemos, pues, este ayuno solamente con devoción solícita y con fe alerta, y celebrémoslo no con una dieta estéril, como a veces la imponen la debilidad del cuerpo y la enfermedad de la avaricia, sino con una amplia generosidad" (ID., Sermón 2 sobre la Cuaresma, SC. 49 bis, 87; CCL. 138 A, 228).

San León no olvida poner el acento en la verdadera esencia del ayuno: "El todo de nuestro ayuno no reside en la sola abstención del alimento; no hay provecho en sustraer alimentos al cuerpo si el corazón no se aparta de la injusticia y si la lengua no se abstiene de la calumnia" (ID.,Sermón 4 sobre la Cuaresma, SC. 49 bis, 103; CCL. 138 A, 240). No obrar así, sería hipocresía y el Papa no teme en dar la razón a los no-creyentes que encontrarían ahí un justo motivo de críticas: "Efectivamente, estaremos expuestos, no sin motivo, a las críticas de los infieles y son nuestras propias faltas las que armarán las lenguas contra la religión si, cuando ayunamos, nuestra forma de vivir no va de acuerdo con la pureza de una perfecta abstinencia" (Ibid.).

No hemos querido poner de relieve aquí más que algunos pasajes de los sermones de Cuaresma, pero tendríamos que haber citado muchos otros. Estos bastan, no obstante, para demostrarnos cómo los Padres latinos conciben el ayuno con realismo y empalman con nuestras contemporáneas exigencias de una sinceridad exenta de todo formalismo. Veremos, intentando descubrir lo que constituye lo esencial del ayuno, cómo San Juan Crisóstomo, por ejemplo, rechaza igualmente todo formalismo.

-¿Ayunar sin ayunar?

Juan Crisóstomo, en una homilía pronunciada el día de Pascua, resume su forma de interpretar el ayuno. Adopta la paradoja, pero quienes le escuchan no pueden menos de quedar más impresionados por lo esencial de las exigencias que les enuncia: "Cuando ayunéis, os decía que podíais muy bien hacerlo sin ayunar; hoy os digo que se puede ayunar igualmente no ayunando. Quizás os parezca enigmático este lenguaje; voy a daros enseguida la clave. ¿Cómo es posible, ayunando, no ayunar? Así ocurre cuando, renunciando al alimento acostumbrado, no renuncia uno a sus pecados. ¿Cómo es posible, no ayunando, ayunar? Así es cuando uno usa el alimento sin usar el pecado. Este ayuno es mucho mejor que el otro, y no sólo mejor sino además más fácil" (JUAN

·JUAN-CRISOSTOMO-SAN, Homilía contra la embriaguez y sobre la resurrección). Volvemos a encontrar aquí exactamente la forma de pensar y de expresarse de San León: "A lo que cada cristiano debe hacer en todo tiempo, debe ahora dedicarse con mayor fe y amor; de este modo satisfaremos esta obligación que se remonta hasta los Apóstoles, de ayunar durante cuarenta días, no sólo reduciendo nuestra alimentación sino sobre todo absteniéndonos del pecado" (LEÓN EL GRANDE, Sermón 1 sobre la Cuaresma, SC. 49 bis, 138 A, 259).

San Agustín, en repetidas ocasiones, utiliza el mismo lenguaje: "Ante todo se trata, para ayunar de veras, de abstenerse de toda falta".

-Cura del alma

La Cuaresma es ante todo una cura de alma. No sólo el recién llegado a la fe cristiana debe pensar en cuidar su alma sino que ningún cristiano, incluso de tradición, puede tener la seguridad de una solidez sin grietas. Hablando a los que van a recibir el bautismo y dirigiéndose a quienes ya lo han recibido, expresa San León el interés y la necesidad que todos tienen de tal cura de alma: "(...) los primeros lo necesitan para recibir lo que no poseen aún; los segundos, para conservar lo que recibieron. El Apóstol dice en efecto que el que se gloría de estar en pie tenga cuidado de no caer. (...) Utilicemos pues, queridos, las instituciones venerables del más favorable de los tiempos, y pulamos el espejo de nuestro corazón con un esmero más solícito" (ID., Sermón 5 sobre la Cuaresma, SC. 49bis, 123; CCL. 138 A, 254).

"Si el ayuno consiste ante todo en abstenerse de vicios, desarraiga además de ellos a quienes ayunan para llevarles a placeres inefables" (ID., Sermón 12 sobre la Cuaresma, SC. 49bis, 199; CCL. 138 A, 294).

San Juan Crisóstomo, en una homilía sobre el 1er. capítulo del Génesis, en el momento en que cita la segunda carta de Pablo a los Corintios, capítulo 4, donde él leía: "Cuanto más se desmorona en nosotros el hombre exterior más se renueva el hombre interior", comenta así este pasaje: "El ayuno es el suntuoso alimento de nuestra alma, y lo mismo que una alimentación copiosa engrosa nuestro cuerpo, así el ayuno da vigor a nuestra alma, la provee de alas potentes y ligeras que la llevan a todas las alturas de la virtud y la verdad...".

San Agustín, a su vez, expresa lo que piensa de los efectos en el alma de la abstinencia cuaresmal: "Cuando el alma se encuentra liberada de alimentos y del exceso de bebida, se reconoce mejor. En efecto, así como el hombre no se ve tal como es en un espejo sucio, lo mismo ocurre si se ve entorpecido por los alimentos y la embriaguez: se ve distinto de como es (...) Cuando el cuerpo se modera con el ayuno, el alma, adquiriendo conocimiento de sí misma, entiende con cuanta afición debe seguir al Redentor" (AGUSTÍN DE HIPONA, Sermón 12O sobre el Ayuno, PL. 35. 2364. Autenticidad y texto inciertos).

Porque, a fin de cuentas, en eso consiste lo esencial del ayuno: acomodarse más a la Cruz del Señor. Es el significado específico del ayuno pascual. "Ayunemos, pues, escribe San Agustín, humillando nuestras almas ante la proximidad del día en que el Maestro de la humanidad se humilló a sí mismo haciéndose obediente hasta la muerte de Cruz. Imitemos su crucifixión sujetando a la cruz, con los clavos de la abstinencia, nuestras pasiones desenfrenadas" (ID., Sermón 2O8 sobre la Cuaresma, PL. 38, 1043).

Casi en los mismos términos, San León expresa su pensamiento acerca del período cuaresmal: "En estos días, pues, se han decretado por los santos apóstoles, bajo la inspiración del Espíritu Santo y con justo título, ayunos mayores con el fin de que, tomando nuestra parte de la cruz de Cristo, hagamos también nosotros algo de lo que él ha hecho por nosotros, según estas palabras del Apóstol: Si sufrimos con él, con él seremos glorificados" (LEÓN EL GRANDE, Sermón 9 sobre la Cuaresma. SC. 49 bis, 161; CCL. 138 A, 279).

El ayuno es, por tanto, una participación en el sufrimiento de Cristo. Y por eso es, como la vida de Cristo hasta su triunfo, una lucha sin cuartel. Porque "(...) el tentador, siempre en vela, acosa más ávidamente con sus astucias sobre todo a los que ve se abstienen del pecado. ¿Y de quién mantendrá alejados sus engaños, el que se ha atrevido a tentar con sus astucias disimuladas al mismo Señor de majestad?" (ID., Sermón 3 sobre la Cuaresma, SC. 49 bis, 95; CCL. 138 A, 234).

Pero seria inútil proseguir esta investigación porque siempre nos conduciría al mismo punto. El ayuno, tal como lo conciben los Padres, es en su fondo de todo tiempo y de todos los momentos. Ante todo los Padres quieren desbaratar las supercherías y cualquier falsa apariencia. San Agustín no rehuye el declararlo: hay quienes observan la Cuaresma con una verdadera sensualidad y quienes llegan incluso a abstenerse del vino por sensualidad: "Hay cristianos que observan la Cuaresma debido a un espíritu de sensualidad más bien que por religión y se dedican a buscar nuevos goces en lugar de mortificar sus antiguas codicias. A base de grandes gastos hacen provisión de toda clase de frutos y se esfuerzan en combinar los condimentos más variados y más exquisitos (...) También los hay que se abstienen del vino pero para reemplazarlo por bebidas que combinan con jugo de otras frutas" (AGUSTÍN DE HIPONA, Sermón 210 sobre la Cuaresma, PL. 38, 1052).

-Ayunar con toda la Iglesia

La Cuaresma no tiene nada de común con estas prácticas, ni tampoco con lo que se redujera a puras y simples observancias. Se trata ante todo de configurarse con la cruz, de vencer al demonio y de restablecer el equilibrio en el contacto con Dios mediante la oración y en la unión con el prójimo mediante una caridad que llega hasta la limosna y el perdón generoso.

Pero en esta ascesis cuaresmal el cristiano no está aislado y el objeto de sus esfuerzos no queda concentrado únicamente en él mismo. Toda la Iglesia sale a la palestra y su atención se centra en los catecúmenos que se preparan a renunciar al demonio para revestirse de Cristo. En ese momento es todo el ejército cristiano el que se pone en pie para entablar combate con el enemigo. "Sabéis, en efecto, que es el tiempo en que por todo el mundo el diablo causa sus estragos y el ejército cristiano debe entrar en batalla, y si la indolencia ha enfriado a algunos o las preocupaciones les han acaparado, es preciso que ahora se revistan de las armas espirituales y se animen ante la llamada de la trompeta celeste para entablar la lucha" (LEÓN EL GRANDE, Sermón 11 sobre la Cuaresma, SC. 49bis, 187; CCL. 138 A, 287).

-Completar el templo de Dios

De este modo, especialmente en tiempo de Cuaresma toda la jerarquía católica, cada cristiano, toda la Iglesia se ve convocada a colaborar en el trabajo de redención de su Jefe. La Iglesia es "el Templo de Dios cuyo fundamento es su fundador mismo". El lugar donde habita la Divinidad misma debe edificarse con honor. "Es indudable que no se puede empezar a acabar esta morada sin que su Autor concurra a ello; sin embargo, aquél que la ha edificado, también le ha otorgado el poder buscar su acrecentamiento mediante su propio trabajo. En efecto, el material servible para la construcción de este templo es un material vivo y razonable, y está animado por el Espíritu de gracia para reunirse voluntariamente en un solo todo (...) Por lo tanto, puesto que todos los fieles juntos, y cada uno en particular, son un solo y mismo templo de Dios, es preciso que éste sea perfecto en cada uno lo mismo que debe serlo en el conjunto" (ID., Sermón, 10 sobre la Cuaresma, SC 49bis, 173; CCL. 138 A, 280).

El ayuno nos devuelve así a la perspectiva esencial que debe cautivar incesantemente al cristiano: la construcción de la Iglesia y su perfecta edificación para que crezca hasta la medida del hombre perfecto, hasta la talla misma de Cristo. Todas las actividades cristianas, ascéticas, místicas, litúrgicas se encaminan a este punto esencial. El ayuno adquiere, pues, una dimensión escatológica.

Desempeña, en fin, su función salvadora para Ios últimos tiempos; es un remedio para la eternidad; es para curar, para consolidar, para purificar, para iluminar a todos y a cada uno en la unidad de la Iglesia; para eso fue instituido este tiempo por nuestro Jefe mismo, Jesucristo nuestro Señor.

-Eco de la doctrina de los Padres

Es interesante indagar cómo han entendido la ascesis cristiana los inmediatos sucesores de los Padres. Un escritor espiritual particularmente interesante para consultar, a este respecto, es ·Benito-SAN, cuya regla está toda ella influenciada por la doctrina de los Padres, citados a veces ad litteram. Escribe para una comunidad de monjes a quienes no quiere "especialistas" de la ascesis, sino que lleven una vida cristiana lo más perfecta posible y se esfuercen por alcanzar "un inicio de perfección". En el capítulo 49 de su Regla le corresponde tratar de "la observancia de la Cuaresma". Desde las primeras palabras, se reconocen no sólo el pensamiento sino también ciertas expresiones características de San León, y todo el capítulo se inspira en él manifiestamente. Para quienes no han tenido nunca ocasión de ponerse en contacto con la Regla, será de utilidad leer este bello pasaje, muy sencillo, sin alardes de erudición teológica, fruto de una experiencia vivida en la búsqueda exclusiva de Dios:

"El monje deberá, indudablemente, llevar en todo tiempo un estilo de vida parecido al de Cuaresma; sin embargo, pocos tendrían esta fortaleza. Insistiremos, con todo, en que, al menos en esta época de Cuaresma, vele cada uno por mantener sus costumbres en una exacta pureza y tienda a expiar a la vez en estos días santos las negligencias de todo el año. Con el fin de lograrlo perfectamente, nos preservaremos de todo desorden, nos aplicaremos a la oración acompañada de lágrimas, a la lectura, a la compunción del corazón, a las prácticas de abstinencia. Es para nosotros el momento de añadir alguna austeridad a la habitual carga de nuestros deberes: aumento de oraciones, restricción en el beber y en el comer; en suma, que cada uno se imponga el deber de ofrecer a Dios, en la alegría del Espíritu Santo, alguna disminución a elección suya de la porción que le está reglamentada: por ejemplo, que niegue a su cuerpo un poco de alimento, de bebida, de sueño, que recorte también algo su propensión a hablar, a bromear, y que ponga todo el ardor de sus deseos espirituales en la gozosa espera del día santo de Pascua. Pero lo que se ofrezca personalmente a Dios, primero se propondrá al Abad, para que sea llevado a cabo con su consentimiento y el apoyo de su oración. Lo que se emprendiera sin la aprobación del padre espiritual sería imputado a presunción y vanagloria y no merecería ninguna recompensa. Que se haga todo, pues, con el consentimiento del Abad".

San Benito no se refiere a la Cuaresma para toda la Iglesia sino para la porción que él gobierna y que debe llevar una vida cristiana perfecta. La preocupación de los catecúmenos no se manifiesta en su exposición. En su época además, los bautismos de niños eran los más numerosos y, sobre todo, la vida monástica que él instituía no comportaba por sí misma una tendencia apostólica como tal. Por eso el acento recae en la ascesis o más exactamente en un tiempo fuerte de esta ascesis que debería ejercitarse durante todo el año. En consecuencia, su técnica mirará mucho más a completar lo que ya se hace habitualmente y a realizarlo con una mayor calidad, que a imaginar prácticas nuevas. La simple lectura indica cuál era la jerarquía de valores en la vida monástica instituida por San Benito, heredero de los Padres del desierto y de los Legisladores monásticos como Casiano, Pacomio y Basilio.

La Cuaresma consiste ante todo en una redoblada aplicación a la oración, a la lectura, a la compunción del corazón; tres puntos esenciales de la vida monástica sobre los que la Regla insiste en repetidas ocasiones. Sólo en cuarto lugar vienen las prácticas de abstinencia. Pero siempre queda bien advertido el hecho de que se trata sobre todo de ampliar en número y más aún en calidad lo que debe ser observancia habitual. Ya hemos dicho que se vuelve a encontrar en él casi textualmente el pensamiento de San León en sus sermones de Cuaresma. San Ambrosio, escribiendo a las vírgenes, les aconseja también añadir algo a la práctica habitual... En suma, lo que ha de hacerse importa bastante poco, porque lo que ante todo cuenta es alcanzar a Dios en el desasimiento de sí. Por eso, no se debe emprender nada sin el asentimiento del Abad.

Todo esto no se distinguiría apenas de las triviales afirmaciones de los autores espirituales, si San Benito no caracterizara con una frase la Cuaresma que él cree ver vivir entre sus monjes. Esta especificación, introducida sin ruido, imprime su carácter a la ascesis cuaresmal: "Que ponga todo el ardor de sus deseos espirituales en la gozosa espera del día santo de Pascua". Para San Benito, como para los Padres, como para la liturgia, la mortificación de la Cuaresma se inscribe en una tensión hacia el día de la resurrección del Señor. La ascesis no puede tener más que un sentido: una liberación, no un menosprecio del cuerpo sino dentro de un recobrado equilibrio, una liberación en orden a una entrada total en la "gran liberación" que es la Pascua del Señor. Una muerte con Cristo para resucitar con él.

Mientras el hombre vive en su envoltura mortal, deberá siempre trabajar por asegurar en sí mismo un equilibrio. Este no puede mantenerse sin una técnica de ascesis que hay que consolidar a veces mediante algunas exigencias más particulares. Pero el verdadero y único motivo de la tensión que el cristiano debe mantener en sí mismo, es el de encontrarse dispuesto para la Pascua y su complemento futuro: la vuelta del Señor. Por eso habla San Benito de "la gozosa espera del día santo de Pascua". Una ascesis centrada sobre sí misma no podría, sin hipocresía, pretender una auténtica alegría, salvo tal vez la amarga y pasajera de un orgullo de autodominio satisfecho. Sólo la espera de la Pascua, de la liberación del hombre y del mundo que significa, puede proporcionar una verdadera alegría -la alegría del Espíritu Santo de que habla San Benito- en medio mismo de la dura y desafiante espera de esta vida.

ADRIEN NOCENT
EL AÑO LITURGICO: CELEBRAR A JC 3 CUARESMA
SAL TERRAE SANTANDER 1980, pág. 28-40
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2. -Ayuno festivo

Es una "festividad", y este término nos sorprende. Que pueda un ayuno ser festivo nos parece paradójico. Sin embargo, así es como se lo entendía, principalmente en la vigilia de Pascua. Hay que recordar que la vigilancia está concebida como la espera de la vuelta del Señor. La Iglesia en oración espera la vuelta de su Esposo. En los primeros años cristianos se pensó que esta vuelta tendría lugar en la noche de Pascua, centro de la vida cristiana, aniversario y presencia nueva del triunfo de Cristo. El ayuno de la vigilia, lo mismo que el de toda la Cuaresma, es festivo porque encamina al triunfo y a la vuelta del Esposo. En efecto, a la pregunta: "Por qué mientras nosotros y los fariseos ayunamos, tus discípulos no ayunan?", Jesús responde: "Pueden acaso los invitados a la boda estar tristes mientras el novio está con ellos? Días vendrán en que les será arrebatado el novio; ya ayunarán entonces" (Mt. 9, 14-15; Mc. 2,19-20; Lc. 5,34-35). Se ayuna porque no está allí el esposo; pero llega, ha inaugurado los tiempos mesiánicos y va a confirmar su triunfo. Puede la Iglesia ayunar celebrando como una fiesta la proximidad de esta vuelta. Un antiguo prefacio recuerda este episodio evangélico para el ayuno del cuarto mes: "(...) Dios que (...) advirtió a los hijos del Esposo que no podían ayunar antes de su partida...".

Se ve que esta perícopa evangélica había chocado a los espíritus de los primeros siglos cristianos como una profética advertencia siempre verdadera para el tiempo presente. La espera de la vuelta del Señor era una actitud constante y natural del cristiano de los primeros siglos.

-"Ayunar de vicios"

Evidentemente, el sacramento del ayuno no tiene sentido más que si santifica. Las composiciones litúrgicas nos hacen ver cómo consideran, a veces como un solo conjunto, los dos aspectos, negativo y positivo, de la santificación. El amplio desarrollo concedido al aspecto de lucha y de liberación no debe extrañar. También bajo este signo comienza la Cuaresma, con la proclamación evangélica de la lucha de Cristo en el desierto.

Uno de los textos más característicos a este respecto es la oración que se recita en nuestros días al comienzo de la imposición de la Ceniza: "Señor, fortalécenos con tu auxilio al empezar la Cuaresma, para que nos mantengamos en espíritu de conversión; que la austeridad penitencial de estos días nos ayude en el combate cristiano contra las fuerzas del mal".

Este estado de lucha, señalado desde el primer domingo de Cuaresma, será uno de los temas subyacentes de la Santa Cuaresma. El ayuno está orientado a hacernos más fuertes contra el enemigo. Está en el origen de un vigor nuevo: "Concédenos, Señor, te rogamos, que al ayunar nos llenemos de tu vigor, y que al privarnos nos hagamos más fuertes que todos nuestros enemigos".

El ayuno es poderoso en esta batalla sin cuartel contra nuestros enemigos; con él y con nuestras buenas obras podemos alcanzar la victoria: "Haz, Señor, que para superar a nuestros enemigos obtengamos tu auxilio mediante ayunos que te sean agradables y mediante nuestras buenas obras".

Liberación del enemigo significa liberación del vicio. Nos hallamos aquí ante un doble movimiento: el ayuno sería falso si no consistiera ante todo en evitar el pecado, pero por otra parte nos ayuda poderosamente a sanar de nuestras inclinaciones malas. El libro de Isaías, en el capítulo 58, propone después del exilio, una concepción interior de las prácticas religiosas. Ya Amós expresa el disgusto del Señor por las fiestas y solemnidades a las que no corresponde una actitud interior (Am 5, 21). La Iglesia, cuidadosa de mantener en sus fieles la exacta comprensión del ascetismo, canta el prefacio siguiente en uno de los formularios del ayuno del séptimo mes: "(...) pero cuando en nuestras observancias mismas no nos abstenemos de lo que es malsano e ilícito, tú nos atestiguas por la voz de los profetas que no es ese el ayuno que elegiste. Porque no sólo no puede ser de utilidad alguna la mortificación corporal si nuestro espíritu está inmerso en pensamientos impíos, sino que consta que es más grave todavía el que, aun mitigada la condición terrena, el alma no se abstenga de la iniquidad" (19).

Es un constante temor de la Iglesia ese imaginar a sus fieles en la ilusión de una vida en la que se practicara la mortificación sin un total apartamiento del pecado; sería un funesto engaño no sólo para los fieles sino también para la Iglesia. Aunque es delicado llamar a la Iglesia "pecadora", es legítimo considerar el pecado en ella. Un autor contemporáneo nos parece haber escrito excelentemente a este respecto: "El pecado no proviene de la esencia de la Iglesia sino que hace irrupción en ella desde el exterior, por la fuerza del espíritu del mal que actúa en los hombres. El pecado no pertenece a la esencia de la Iglesia pero ha de atribuirse a un desorden en ella, desorden que es un hecho en su actual estado de peregrinaje. Dicho de otro modo -según expresión habitual- el pecado en la Iglesia es la falta de sanidad imputable al poder del espíritu del mal que actúa a través de los hombres en cuanto que son miembros de la Iglesia. El pecado en y de la Iglesia no puede ser considerado -y cómo, si no, podría serlo- más que como una oscura paradoja, inaprehensible y en definitiva carente de sentido. No obstante es preciso tomarlo en serio".

-Conocer los misterios de Cristo

Sin embargo, no es la purificación, y sobre todo la purificación en sí misma, lo que interesa a la Iglesia: convertirse y creer el Evangelio, según la nueva fórmula propuesta a elección para la imposición de la Ceniza, significa hacer esfuerzos por conocer los misterios de Cristo. La oración del 1er. domingo de Cuaresma expresa admirablemente el significado profundo de estos 40 días para el catecúmeno, para el penitente, para todo cristiano: Recogiendo el texto del sacramentario Gelasiano para este 1er. domingo, la Iglesia de hoy día se expresa así: "Dios todopoderoso, te pedimos que las celebraciones y penitencias cuaresmales nos lleven a la verdadera conversión; así conoceremos y viviremos con mayor plenitud el misterio de Cristo".

Henos así informados sobre la manera en que la Iglesia considera la Cuaresma.

CON/BIBLICO:/Jn/17/03:"Conocer" para el cristiano, como para el hombre de la Biblia, es más exactamente contemplar el amor, dar gracias por las maravillas que éste ha realizado, cultivar su facultad de admiración ante las obras maestras de Dios en el mundo y en el corazón de los hombres y, como primera obra maestra, ante la obra extraordinaria de la salvación de la humanidad. Más todavía, conocer es tener un íntimo contacto con esos mismos misterios de Cristo cuya experiencia permite hacer el sacramento. Experimentando así los misterios de Cristo, experiencia favorecida mediante el ayuno, contemplamos activamente y podemos hacernos idea de los beneficios ya recibidos de Dios y apreciarlos. A la vez, descubrimos nuestra indigencia y nos hallamos así situados en lo que nos falta por recibir: "...porque, cumpliendo con un ayuno apropiado, nos hacemos reconocedores de los dones que hemos recibido y nuestra gratitud se acrecienta por lo que todavía necesita recibir".

El ayuno es, por lo tanto, una iluminación del alma. Penetramos los secretos del misterio de la Salvación; nos hacemos capaces de apreciar el admirable despliegue de benevolencia que es la obra del rescate de la humanidad. Adquirimos una lucidez espiritual que, a pesar del entusiasmo ante ese nuestro enriquecimiento, nos hace entrever todavía lo que falta a nuestra perfección.

Ante una plenitud tal debe, no obstante, surgir una inquietud. Incapaces por nosotros mismos de conseguir semejante visión de Dios, del mundo y de nosotros mismos, de llegar a realizar progresivamente lo que entrevemos, ¿cómo podremos conservar intacto lo que hemos recibido? La Iglesia se plantea el problema para sí misma; sabe cómo la humanidad, que es uno de sus componentes, es floja y falible y se inquieta a su vez por su responsabilidad en conservar lo que ha recibido. Es una vez más la ascesis del ayuno lo que podrá ayudarla a conservar su tesoro. En un prefacio para el ayuno del cuarto mes, la Iglesia se expresa como sigue en un formulario del sacramentario de Verona: "(...) porque, pasados estos días de júbilo en honor del Señor resucitado de entre los muertos y subido al cielo; después de haber recibido el don del Espíritu, estos santos ayunos se han instituido por nuestra necesidad a fin de que, gracias a una total conversión, los dones otorgados por la bondad divina a los miembros vivos de la Iglesia puedan conservarse".

Progresivamente durante la Cuaresma el Señor "abre nuestras almas a la inteligencia de la fe". Es el Señor "quien nos inicia en la fe cristiana".

Se adivina aquí todo el contexto catecumenal del ordenamiento de la Cuaresma. Los escrutinios que se celebran para los catecúmenos no tienen otra finalidad que la de introducir progresivamente en la fe, dejando sitio libre para que el Espíritu pueda iluminar a los que buscan al Señor.

-Conformados según el modelo que es Cristo

No hay que tener miedo de que la invasión de la vida divina y de la perfección que comporta enorgullezcan al futuro bautizado o al cristiano. Sabemos que, pulido por la ascesis, se encuentra preservado a base de una penetrante visión de sus insuficiencias, numerosas aún. Pero hay todavía más. El ayuno ayuda al catecúmeno y al cristiano a "estructurar" su alma según el modelo que es Cristo mismo.

Humildad y sumisión a la voluntad del Padre son dos características propias de quien se entrega a la ascesis en la Iglesia. No la practica por sí mismo ni a su manera sino que tiene ante sí un modelo que ya la liturgia ha presentado a la asamblea de los fieles el primer domingo de Cuaresma. Cuando ayunan, el catecúmeno y el fiel se inspiran en un ejemplo, se hacen imitadores de Cristo. Lo serán, en primer lugar, por su humildad, cuyo sentido podrán ver en la ascesis de la Iglesia: "Dios que, mediante el ayuno y la oración nos has enseñado lo que es la humildad a imitación de Nuestro Señor tu Hijo Único...". Este mismo Cristo profesaba una incondicional sumisión a la voluntad de su Padre. El ayuno, al darnos el hábito del desprendimiento, nos encarrila en esta vía de conformidad con el querer divino: "(...) haz, Señor, que mediante este santo ayuno te seamos enteramente sumisos".

-Cambiar, convertirse

Todo esto no se logra sin nosotros. Dios no hace lo divino en nosotros ni nos modela a imagen de su Hijo, ni el Espíritu puede conformarnos según el rostro de Cristo sin que nosotros intervengamos profundamente. La conversión es siempre un problema jamás resuelto del todo. Por ello, el eucologio de Cuaresma en el nuevo Misal, está lleno todo él de la petición de conversión. La oración del 3er. domingo de Cuaresma enumera las tres actividades que pueden remediar nuestro estado: ".. tú nos otorgas remedio para nuestros pecados por medio del ayuno, la oración y la limosna; mira con amor a tu pueblo penitente y restaura con tu misericordia a los que estamos hundidos bajo el peso de las culpas". La conversión es también el tema central de la liturgia del Miércoles de Ceniza, la conversión y la fe: "Convertíos y creed el Evangelio". Esto no se hace sin lucha: se trata de combatir contra todo lo que es pernicioso en nosotros.

Anteriormente se dio tal vez demasiada importancia a la penitencia corporal y al ayuno. Nadie negará que la vida de hoy día con sus exigencias constituye una penitencia a menudo por lo menos tan dura como el ayuno. Aunque esto es verdad, no lo es menos que el alma está de tal forma unida al cuerpo que resulta imposible no admitir que una cierta doma del cuerpo sigue siendo necesaria. Médica y psicológicamente se llega a esta conclusión. ¿No habría que llegar a lo mismo con cordura en una línea cristiana? El Misal actual sólo tímidamente ha dejado subsistir -para permanecer en la verdad y no hacer se reciten fórmulas que no correspondan a la verdad- determinadas oraciones en las que se habla de castigar el cuerpo para purificar el alma. "...para nuestro bien espiritual nos mandaste dominar nuestro cuerpo mediante la austeridad" (2ª semana, lunes, oración; Sacr. Gel., p. 3O, nº 173). "...que tengamos la alegría de poder ofrecerte, como fruto de nuestra penitencia corporal, un espíritu plenamente renovado" (5ª semana, lunes, oración sobre las ofrendas). Esa purificación comporta alegría. De este modo, la conversión interior encuentra su colaboración en la disciplina del cuerpo. El problema es, en fin, bien sencillo: desligarse de los lazos del pecado (5ª semana, viernes), convencidos de la fragilidad de nuestra condición. Porque no hay que tratar como un problema lo que a menudo es una simple debilidad y una falta de valor para remontar una tendencia. Sin embargo, no habría que quedarse ahí y ver nuestra conversión como un pequeño acontecimiento individual; nuestra conversión está ligada a la del mundo, y si la celebración eucarística puede y de hecho nos ayuda a convertirnos, está también en la base de la conversión del mundo entero (5ª semana, jueves, oración sobre las ofrendas; Sacr. Gel., pagina 172, nº 1138).

-Marcha hacia el misterio de Pascua

Dicha conversión no halla su posibilidad más que en la participación en el misterio pascual de muerte y de vida. La institución de la Cuaresma está concebida precisamente como una marcha hacia ese misterio de liberación y de renovación. Se trata de llegar con un alma purificada a la celebración de la Pascua (2ª. oración a elegir en la imposición de la Ceniza). El prefacio del 1er. domingo de Cuaresma, al anclarnos en el modelo, Cristo, recuerda que "al abstenerse durante cuarenta días de tomar alimento, inauguró la práctica de nuestra penitencia cuaresmal, y al rechazar las tentaciones del enemigo nos enseñó a sofocar la fuerza del pecado; de este modo, celebrando con sinceridad el misterio de esta Pascua, podremos pasar un día a la Pascua que no acaba". La oración sobre las ofrendas del 2.° domingo pide que la ofrenda del sacrificio nos prepare a celebrar dignamente las fiestas pascuales". La oración del jueves de la 3ª. semana nos desea "que vaya creciendo en intensidad nuestra entrega para celebrar dignamente el misterio pascual". La del 4.° domingo desearía que aumente la fe del pueblo cristiano para que "se apresure, con fe viva y entrega generosa, a celebrar las próximas fiestas pascuales".

-Alejarse del envejecimiento mediante una renovación CUA/RENOVACION:

Es uno de los aspectos más mortificantes y más descorazonadores de toda vida: la tendencia al envejecimiento espiritual, al encostramiento en la costumbre y la facilidad. Es la tendencia del individuo, y lo es también de todo grupo. Son muchas las comunidades que han empezado con entusiasmo; con rapidez se constata el peso de la rutina, aceptada como facilidad y a veces, incluso como salvaguarda. Cambiar es siempre un riesgo y nunca resulta cómodo. Indudablemente no hay que alimentar menosprecio alguno contra una sana tradición, pero no hay que confundirla con un atolladero piadoso que la destruye y la hace odiosa. No se da sólo el encostramiento; también, y más vulgarmente, la vuelta a los vicios, el envejecimiento del alma. Hay que tener el valor de mirar de frente este fenómeno, atreverse a constatarlo en uno mismo, igual que lo hacemos en la sociedad y en las agrupaciones de personas reunidas para las causas más nobles. La Cuaresma es un tiempo para desgajarse de ese envejecimiento y un tiempo de renovación. La oración de después de la comunión del viernes de la 4ª semana se expresa así: "Señor, así como en la vida humana nos renovamos sin cesar, haz que, abandonando el pecado que envejece nuestro espíritu, nos renovemos ahora por tu gracia". Toda nuestra actividad debe ser abandonar la vida caduca y pasar a ser hombres nuevos (5ª semana, lunes, oración). El Señor ha de hacer que "superando nuestra vida caduca, fruto del pecado, lleguemos a participar de los bienes de la redención" (1ª semana, viernes, oración después de la comunión), "que muera en nosotros el antiguo poder del pecado y nos renovemos con la participación en tu vida divina" (4ª semana lunes, oración sobre las ofrendas). El principio de renovación es evidentemente el Señor mismo; la Iglesia es bien consciente de ello y le pide que haga crecer más plenamente en nosotros esta renovación y la vida que lleva consigo (4ª semana miércoles, oración sobre las ofrendas; Sacr. Gel. p. 60, n. 377).

-Los sacramentos de la renovación

Sobre todo y fundamentalmente es mediante sus sacramentos como el Señor nos renueva. El prefacio del 4º domingo se expresa como sigue: "Porque él se dignó hacerse hombre para conducir al género humano, peregrino en tinieblas, al esplendor de la fe; y a los que nacieron esclavos del pecado, los hizo renacer por el bautismo, transformándolos en hijos adoptivos del Padre".

O también, en la oración sobre las ofrendas del sábado de la 5ª semana: "...por la confesión de tu nombre y el sacramento del bautismo nos haces renacer a la vida eterna". "...y por medio de sus sacramentos los restaura (a todos los hombres) a una vida nueva", se dice en el prefacio del 5º domingo. El Señor concede ahora su fuerza a los ya bautizados y a los catecúmenos que lo serán en seguida en la Noche de Pascua (5ª semana, sábado, oración; Sacr. Gel., p, 39 nº 257).

-Renovación del cuerpo y del alma

Sería un engaño considerar todo lo que acabamos de subrayar, como si fuera una visión espiritual que concerniera únicamente al alma. Convendría guardarse de semejante error. La liturgia, como la Biblia, no divide al hombre en dos, sino que es toda su persona la que debe renovarse. Lo ponía de relieve ya la oración del miércoles de la 1ª semana: "y a los que moderan su cuerpo con la penitencia transfórmalos interiormente mediante el fruto de las buenas obras". No se puede subrayar mejor la interacción alma-cuerpo. Si la Eucaristía purifica y renueva nuestras almas, también nuestros cuerpos encuentran en ella "fuerzas para la vida presente y el germen de su vida inmortal" (4ª semana, martes, oración después de la comunión; Sacr. Gcl., p. 79 y 181, nº 488 y 1225). Son los corazones y también los cuerpos los santificados: que esta ofrenda "santifique los cuerpos y las almas de tus siervos y nos prepare a celebrar dignamente las fiestas pascuales" (2º domingo, oración sobre las ofrendas).

Desde el lunes de la 1ª semana de Cuaresma se pone de relieve esta unidad de salvación para el cuerpo y el alma en la oración de después de la comunión: "Concédenos experimentar, Señor Dios nuestro, al recibir tu eucaristía, alivio para el alma y para el cuerpo; y así, restaurada en Cristo la integridad de la persona, podremos gloriarnos de la plenitud de tu salvación" (Sacr. Gel., p. 179 nº 12O4).

Advirtamos esa "integridad de la persona" que traduce el latino "in utroque salvati", que seamos salvados en uno y otro, en el cuerpo y en el alma.

-Renovados para el fin de los tiempos

En definitiva, esta renovación que queremos y que pedimos al Señor, aun empleándonos nosotros mismos en ella bajo Su dirección, no tiene otro fin más que el más-allá. Los textos son numerosos; escojamos los más elocuentes. La oración sobre las ofrendas del martes de la 4ª semana es expresiva: "Te ofrecemos, Señor, estos dones que Tú mismo has creado y que ahora nos entregas, como prueba de tu providencia sobre nuestra vida mortal; haz que lleguen a ser para nosotros alimento que da la vida eterna" (Sacr. Gel., p. 39, nº 251). La oración del lunes de la 5ª semana nos presenta las exigencias de esta entrada en el más-allá: "...haz que, abandonando nuestra vida caduca, fruto del pecado, nos preparemos como hombres nuevos a tomar parte en la gloria de tu reino" (2ª semana miércoles, oración de después de la comunión). Ese mismo día la oración de después de la comunión nos contempla marchando hacia el Señor siguiendo jubilosamente las huellas de Cristo. Si poseemos ya prendas de nuestra vida futura -"...que esta eucaristía, prenda de nuestra inmortalidad..."-, estamos ya en cierta manera en posesión de los bienes del cielo, aquí mismo en la tierra: "Señor, Dios nuestro, que, por medio de los sacramentos, nos permites participar de los bienes de tu reino ya en nuestra vida mortal"... (2ª semana sábado, oración; Sacr. Gel., p. 23, nº 129).

ADRIEN NOCENT
EL AÑO LITURGICO: CELEBRAR A JC 3 CUARESMA
SAL TERRAE SANTANDER 1980, pág. 48-57

4 mar 2014

GENERALIDADES DE UN PROYECTO DE INVESTIGACIÓN






Las normas del ICONTEC (Instituto Colombiano de Normas Técnicas) para la presentación de tesis y otros trabajos de grado, tiene por objeto estandarizar todas las características de presentación de los documentos que surgen de un trabajo de investigación. Sugiere ideas sobre los párrafos mínimos que debe contener cada apartado del documento, mas no pretende interferir en el contenido del documento o la metodología usada para llevar a cabo la investigación.

Este conjunto de normas pueden ser aplicadas a la presentación de los siguientes trabajos escritos sin importar el nivel de profundidad:
Trabajo de introducción a la investigación
Trabajo de grado
Trabajo de investigación profesional
Ensayo
Monografía
Tesis
Informe científico y técnico
Otros del mismo tipo
El proceso de investigación posee las siguientes etapas: Planeación, organización, ejecución, o desarrollo del proyecto, y elaboración del documento final.

I.       PLANEACIÓN
En la etapa de planeación se generan los siguientes documentos: Propuesta, anteproyecto y proyecto. En caso de no requerirse alguno de los documentos de la planeación se continúa con el orden de enunciación. Los documentos de las etapas de planeación pueden agregarse al documento final si fuera necesario, bien en la primera parte del cuerpo del trabajo después de los preliminares o al final como anexos.

A.   Propuesta
La propuesta tiene por objetivo presentar al asesor del trabajo de investigación la idea inicial de la investigación. Puede constar de las siguientes partes:

1.     Tema
En esta parte se define cual será el objeto de investigación. El tema es un asunto producto de una situación problemática en un campo de trabajo o área temática. En la presentación del tema de investigación es básico delimitar el tema en los siguientes aspectos: Contenido, espacio y tiempo. Algunas preguntas que ayudan a delimitar el tema son: ¿Qué puntos son los que más interés tienen para mí como investigador? (Contenido), ¿Cuáles son las características geográficas del sitio donde será realizada la investigación? (Espacio), ¿durante cuánto tiempo se investigará el tema seleccionado? (tiempo)

2.     Título provisional
Luego de delimitar el tema se dará un título a la investigación, por ejemplo:
Condiciones socioeconómicas de los habitantes de Copacabana durante el año 2003.
Obsérvese que en el título se da cuenta claramente de los tres aspectos delimitadores del tema de investigación, contenido, espacio y tiempo.

3.     Breve descripción general del problema
En ella el investigador describe de manera breve los hechos o situaciones que originaron en las inquietudes iniciales, los antecedentes de estudio sobre el mismo tema si los hay. Los hechos a mencionar pueden referirse a la población afectada, a la zona de influencia, los factores incidentes, evidencias, explicaciones, personas y entidades involucradas.

4.     Justificación inicial o preliminar
¿Por qué es necesaria esta investigación? Esta es la pregunta a responder. La justificación expresa demuestra la importancia de llevar a cabo la investigación basada en el previo conocimiento del objeto de estudio, que aportes concretos hacen los resultados de la investigación a la población, a la región o al país.

5.     Clase de investigación (modelo teórico) o trabajo propuesto
Se plantea que tipo de investigación se llevará a cabo, si va a realizarse de manera cuantitativa o tradicional o de manera cualitativa. La investigación cuantitativa se basa en la descripción matemática de las hipótesis que se plantean y en el uso de instrumentos para la recolección de información y medición de variables.

6.     Objetivo provisional
El objetivo general se refiere al nivel de conocimiento que se obtendrá sobre el objetos de estudio. Se redacta comenzando con verbo en infinitivo que generalmente son: Describir, analizar, explicar, interpretar, determinar. Por ejemplo:
Analizar las condiciones socioeconómicas de los habitantes de Copacabana durante el año 2003.

7.     Posibles colaboradores en la investigación
Habla acerca de las personas o entidades que pueden participar en la planeación y ejecución del proyecto o financiarlo. Es conveniente mencionar el nombre, títulos y cargos de los colaboradores y describir en que consiste el aporte de cada uno de ellos.

8.     Recursos disponibles (materiales, institucionales y financieros)
Presentar los recursos con que cuenta el investigador para la ejecución de su proyecto. Los recursos a mencionar podrán ser humanos, técnicos, materiales e institucionales.

9.     Bibliografía
Relación de libros, revistas, discos compactos, páginas Web y demás medios consultados para la elaboración de la propuesta.

B.   Anteproyecto
Es un informe que contiene la estructura formal de la propuesta para el inicio de la investigación. El anteproyecto puede estar conformado por:

1.     Título
Su objetivo es presentar de forma breve el tema de la investigación delimitado en el contenido, el tiempo y el espacio. Es posible que el título sufra modificaciones durante el desarrollo de la investigación, debido a ajustes en los objetivos, y la delimitación del problema

2.     Formulación del problema
El problema puede presentarse de forma de pregunta (interrogativa) o en forma de afirmación (enunciativa). Por ejemplo:
¿Cuál es la influencia del nivel socioeconómico en el uso de Internet durante el año 2003 para los habitantes del municipio de Copacabana?
La idea es que en la formulación del problema expone el objeto concreto de estudio  y sus principales variables.

3.     Justificación
Tiene por objeto demostrar la importancia de que se realice la investigación.
La investigación tiene sentido si:
Los resultados producirán conocimiento usable por otros investigadores, se validará una metodología o teoría, los resultados ayudarán a resolver problemas para alguna comunidad, ciudad o país.

4.     Objetivos generales y específicos
Los objetivos son las acciones que se han de realizar para obtener el nivel de conocimiento deseado sobre el objeto de estudio, es decir, en ellos es donde se determina si se va a analizar, determinar, comparar, describir, interpretar, y otras acciones.

a)    Objetivo general
Determina el fin último de la investigación con respecto al conocimiento sobre el objeto de estudio.
Analizar las condiciones socioeconómicas de la población de Copacabana durante el año 2003.

b)    Objetivos específicos
Ellos son acciones que se llevarán a cabo y que presentarán resultados parciales para obtener el logro del objetivo general. Por ejemplo, para analizar las condiciones socioeconómicas de la población de Copacabana es necesario primero.

Determinar la estratificación socioeconómica de los barrios, corregimientos, y veredas del municipio de Copacabana.

Recolectar información sobre las condiciones laborales, educativas, culturales y sanitarias, de muestras para cada estrato socioeconómico.

Definir el estrato socioeconómico para las familias encuestadas, según los datos obtenidos.

Comparar el estrato obtenido con el que tiene el barrio de residencia de los encuestados.

5.     Marco referencial (teórico, histórico, conceptual, entre otros)
El marco referencial tiene por objetivo suministrar información sobre las diferentes teorías aplicables a la investigación presente (teórico), las principales definiciones acerca del tema en cuestión (Conceptual), los resultados de estudios relacionados en la misma población o en otra (de antecedentes).
El marco de referencia es el soporte de la investigación en el conocimiento existentes con todos los aspectos de relacionados que ha usado el investigador para definir y delimitar el tema, plantear los objetivos, formar hipótesis y en general a dar forma a su trabajo investigativo.

El marco de referencia de compone de Marco de antecedentes, marco conceptual, Marco teórico, Marco demográfico, Marco geográfico, y otros que el investigador considere necesarios.

6.     Diseño metodológico preliminar
Define como se va a realizar la investigación, detalla la forma como se va a obtener la información y las actividades a realizar para conseguir los objetivos planteados. Los elementos que componen el diseño metodológico son:

a)    Hipótesis
La hipótesis es la respuesta tentativa que se espera dar al problema de investigación. La hipótesis implica que deberá ser sometida a comprobados usando para ello los resultados del trabajo de investigación.
El investigador podrá definir una o más hipótesis que considera podrá probar con los resultados de su trabajo. Las hipótesis deben plantearse definiendo claramente las variables y las relaciones que existen entre ellas. Por ejemplo:

El estrato socioeconómico establecido por la oficina de catastro municipal Corresponde con el nivel socioeconómico encontrado en la investigación.

b)    Tipo de investigación
De acuerdo con la metodología a usar las investigaciones se dividen en cuantitativas o cualitativas y su selección deberá hacerse según la relación que tengan con el problema, la hipótesis y el objetivo general.

(1)  Investigación cuantitativa
La investigación cuantitativa parte de un problema definido por el investigador, tiene objetivos claramente definidos y busca validar o no hipótesis. Las hipótesis son planteadas en términos matemáticos y se utilizan técnicas estadísticas para el análisis de la información

Dentro de la investigación cuantitativa se presentan los siguientes tipos:

Investigación descriptiva:
Su intención es describir el estado, las características y fenómenos que ocurren de forma natural, sin explicar las relaciones que se identifiquen entre los diferentes factores.

Investigación retrospectiva:
Determina las relaciones entre variables de hechos ya ocurridos sin tratar de explicar las relaciones de causa.
Se define el efecto y se intenta identificar el factor que lo acasionó.

Investigación prospectiva:
Su objetivo es determinar relaciones entre variables de hechos que posiblemente ocurrirán en un futuro, sin explicar las relaciones causales de sus variables.
En este tipo de estudio se plantean las posibles causas y se intenta definir los posibles efectos.

Investigación de casos:
Es una investigación profunda acerca de un individuo , grupo o institución.

Investigación evaluativa:
Su intención es presentar un juicio sobre algún proyecto, analizando de manera sistémica los recursos, los servicios, los objetivos, y los efectos de una intervención. Su objetivo es ayudar a la toma de decisiones.
La investigación evaluativo puede concentrar en diferentes tipos de análisis, análisis estratégico, análisis de la intervención, análisis de productividad, análisis de los efectos, análisis del rendimiento y análisis de la implantación.

Investigación experimental:
El objetivo principal de este tipo de investigación es explicar la relación de causa- efecto entre dos o más variables. En ella el investigador interviene o modifica el estado de algunos sujetos de estudio mediante tratamientos que desea evaluar.
Se requiere la existencia de un grupo experimental y un grupo de control, en ambos casos los sujetos serán seleccionados al azar, se comparan los resultados obtenidos en ambos grupos y se realizan mediciones solo al final del estudio.

Investigación cuasiexperimental:
Son investigaciones de tipo experimental en la que falta alguna de las características antes mencionadas, por ejemplo los integrantes de los grupos no se escogieron de manera aleatoria.

(2)  Investigación cualitativa
Son estudios relacionados con el quehacer cotidiano de las personas. En la investigación cualitativa es importante lo que las personas sienten, hacen o dicen, su entorno cultural, las relaciones interpersonales y las relaciones que establecen con el entorno.

La intención del estudio cualitativo es generar una teoría a partir de los resultados obtenidos. Los tipos de investigación cualitativa son:

Teoría fundada:
Su objetivo es presentar una teoría a partir de los datos obtenidos durante la investigación

Etnografía:
Su objetivo es describir de manera detallada de los patrones culturales de grupos específicos de personas. Se refiere a modo de vida, lenguaje, creencias, motivaciones, canciones, oficios, patrones de conducta, entre otros.

Investigación Acción Participación:
Es un proceso investigativo donde se involucra activamente a la comunidad con el objetivo de no solo generar conocimiento sino modificar una situación reconocida como problema por la comunidad misma. Por ejemplo:

Estudio para Mejorar en Maderas del valle el uso de los recursos naturales.

7.     Nombre de las personas que participan en el proceso
Se detallan los nombres que de cualquier forma harán aportes al proyecto de investigación, teniendo en cuenta que los aportes pueden ser financieros, laborales o de otra índole.
En caso de personas deberán presentarse Nombre y apellidos, dirección laboral, Títulos académicos de pregrado y postgrado, Cursos de capacitación pertinentes al proyecto, Breve descripción de la forma de su colaboración.

E caso de instituciones deberá presentarse el nombre de la institución, Dirección, dependencia, área o departamento, Breve descripción del aporte  realizar.

8.     Recursos disponibles (materiales, institucionales y financieros)
Recursos materiales, institucionales y financieros que se tienen disponibles para la ejecución del proyecto.

9.     Cronograma
Es la descripción detallada de las tareas que se llevarán a cabo durante la ejecución del proyecto y los plazos en que cada una de ellas deberá completarse.

10. Bibliografía
Relación de libros, revistas, discos compactos, páginas Web y demás medios consultados para la elaboración de la propuesta y el anteproyecto.

C.   PROYECTO
Documento que presenta los presupuestos teóricos, metodológicos y financieros para la ejecución de la investigación. Puede constar de:

1.     Título
Presente en pocas palabras el contenido de la investigación, el título deberá contener a quién se investigará, las variables principales, cuándo y donde se llevará a cabo la investigación. Use aproximadamente 15 palabras.

2.     Planteamiento del problema
Escriba la situación problema descrita en la propuesta y la formulación del problema hecha en el ante proyecto utilice para el planteamiento del problema entre 1 y dos páginas.

3.     Justificación
Escriba la justificación planteada en el anteproyecto revisando que incluya la utilidad que los resultados tendrán para el área del conocimiento, institución, región o país. Utilice máximo una página.

4.     Objetivos generales y específicos
Escriba los objetivos, general y específicos descritos en el anteproyecto. Utilice no más de una página para ello.

5.     Marco referencial
Escriba nuevamente los marcos de referencia presentados en el anteproyecto. Utilice para ello entre dos y tres páginas.

6.     Diseño metodológico
En el se define claramente las hipótesis, variables e indicadores, universo, población, muestra e instrumentos, y estudio piloto, si la investigación lo requiere.

7.     Esquema temático (capítulos provisionales)
Presenta las principales divisiones o temas de la investigación en forma capitulos

8.     Personas que participan en el proyecto
Se detallan los nombres que de cualquier forma harán aportes al proyecto de investigación, teniendo en cuenta que los aportes pueden ser financieros, laborales o de otra índole.
En caso de personas deberán presentarse Nombre y apellidos, dirección laboral, Títulos académicos de pregrado y postgrado, Cursos de capacitación pertinentes al proyecto, Breve descripción de la forma de su colaboración.
E caso de instituciones deberá presentarse el nombre de la institución, Dirección, dependencia, área o departamento, Breve descripción del aporte  realizar.

9.     Recursos disponibles (materiales, institucionales y financieros)
Recursos materiales, institucionales y financieros que se tienen disponibles para la ejecución del proyecto.
Para presentar los recursos financieros es importante elaborar un presupuesto que permita conocer los costos del proyecto.

10. Cronograma
El cronograma es un diagrama que contiene todas las actividades a realizar durante el proyecto con la asignación de tiempos para su cumplimiento.

11. Bibliografía
Relación de todo el material en cualquier medio (libros, revistas, discos compactos, páginas Web) del cual se obtuvo información para la elaboración del proyecto de investigación.

12. Posibilidades de publicación
Mencione brevemente las ofertas de publicación que tengan los resultados del proyecto de investigación.

II.    DESARROLLO O EJECUCIÓN DEL PROYECTO
En esta etapa se confrontan los presupuestos metodológicos, teóricos y financieros enunciados en el anteproyecto.
Durante la ejecución del proyecto es posible que se generen informes de avance del proyecto.

III.  INFORME PARCIAL O DE AVANCE

El objetivo de este documento es informar a la institución patrocinadora y al centro de investigación que genera el proyecto sobre tres aspectos a saber:
El trabajo realizado hasta la fecha
El trabajo que falta por hacer
El estado actual del proyecto
Los elementos que componen el informe de avance son:
1.     Nombre del proyecto.
2.     Objetivo del proyecto.
3.     Programa de actividades.
4.     Cronograma propuesto inicialmente.
5.     Actividades desarrolladas y trabajo realizado (compararlo con el cronograma).
6.     Actividades y trabajo por hacer.
7.     Replanteamiento del cronograma (si es necesario).
8.     Resultados
9.     Resultados alcanzados (si hay publicaciones ya realizadas, incluirlas).
10. Recursos económicos
11. Recursos asignados al proyecto y su programa de desembolsos (explicar como se ha utilizado los recursos hasta el momento).
12. Solicitud de adiciones presupuestales (en caso de ser necesarias justificar claramente).

IV.DOCUMENTO FINAL
Documento definitivo que presenta los resultados finales del trabajo de investigación para su discusión y aplicación, es importante anotar que puede ser presentado en otros soportes documentales como disquetes, CD, etc.
Los requisitos generales para la presentación del documento final son mencionados a continuación:

A.   Requisitos generales
1.     Papel
La calidad, opacidad y su color deben facilitar la lectura, impresión y reproducción.
Se escribe por una sola cara de las hojas.
El papel debe ser de tamaño carta o A4.
2.     Márgenes y espacios interlineares
Se deben conservar las siguientes márgenes con el objetivo de facilitar la encuadernación y reproducción del documento.
            Superior         5 cm (página inicial del capítulo)
            Superior         3 cm (páginas restantes del capitulo)
            Izquierdo        4 cm
            Inferior            2 cm
            Derecho         3 cm
Escriba es texto a doble espacio.
            Los títulos se separan de su contenido por cuatro espacios.
            Para la encuadernación se utiliza uno de los tres centímetros del márgen izquierdo.

3.     Redacción
Redacte el texto de manera impersonal. Es decir use los verbos conjugados en la tercera persona del singular (se hace, se define, se definió, se comprobó).
Redacte el texto de manera impersonal.
Todos los párrafos comienzan contra el margen izquierdo y sin dejar sangría.
Para escribir números enteros del uno al nueve use letras (uno, dos, tres, cuatro...); para números superiores a nueve use números (10, 11, 12, 13...).
Cuando en la misma frase se incluyan números superiores y menores que nueve use números ("se hicieron 9 ó 10 excavaciones en las cuales...").
Cada capítulo comienza en una hoja aparte a 5 cm del borde superior.
Escriba de forma nítida y ordenada, a máquina, procesador de palabras o imprenta.
No debe contener errores dactilográficos, gramaticales, de redacción o puntuación.
Para resaltar use negrilla y bastardilla (cursiva).
Los términos que aparezcan en otro idioma se escriben en bastardilla (cursiva).

4.     Numeración
Las páginas preliminares se numeran en romanos, en minúscula y centrados a dos centímetros de la margen inferior. La guarda, cubierta y portada se cuentan pero no se numeran.
El cuerpo de texto se numera en arábigos consecutivos, hasta la última página a dos centímetros de las márgenes superior y derecha o centrada a dos centímetros de la margen inferior, y separado del texto por dos renglones.

5.     Puntuación
Después de punto seguido se dejan dos espacios.
Después de punto aparte se dejan cuatro renglones
Los dos puntos (:) se escriben inmediatamente después de la palabra, seguido de dos espacios.
El documento final se divide en:

B.   Partes del trabajo escrito
1.     Preliminares
Parte del documento que lo presenta y ofrece la tabla de contenido para facilitar la localización de la información dentro del documento.
Los preliminares son:

a)    Tapa o pasta
Láminas de cartón, plástico u otro material que protegen el trabajo. Pueden contener información acerca del autor y su trabajo o alguna ilustración o información e ilustración.

b)    Guardas
Hojas en blanco que se ubican al principio y al final del documento. Entre las tapas o pastas y el documento.

c)     Cubierta
Página informativa que contiene los siguientes datos: título del trabajo, nombre o nombres de los autores, nombre de la institución, área (facultad, departamento, división, sección o área) que representa el autor, ciudad y año.

d)    Portada
Página informativa del documento que adicionalmente a los datos de la cubierta agrega entre el autor y la institución dos bloques, uno con la clase de trabajo y otro con el cargo (director, presidente, profesor) y el nombre de quien lo dirigió. 

e)     Aceptación
Página que contiene las firmas del presidente o director y de los jurados que participan en la revisión, sustentación y aprobación del trabajo, además contiene la ciudad y una línea sobre la cual la facultad coloca la fecha completa de sustentación (día, mes año).

f)      Dedicatoria
Página que contiene una breve nota dirigida a las personas o entidades a las que el autor o autores dedican su trabajo. Su presentación es opcional.

g)    Agradecimientos
En esta página el autor o los autores presentan su agradecimiento a personas o entidades que realizaron aportes significativos a su trabajo. Es opcional y contiene, la nota de agradecimiento y los nombres y cargos de las personas e instituciones y su aporte al trabajo.

h)    Contenido
Es la tabla de contenido en la cual se presenta la estructura principal del documento con los capítulos y sus divisiones principales con la relación de las páginas en que se localizan.

i)       Listas especiales
Es similar a la tabla de contenido salvo que se refiere a la ubicación a un tipo especial de contenido (tablas, figuras, anexos, abreviaturas). Es necesario crear una lista para cada tipo de contenido especial presente en el documento.

j)      Glosario
Lista con la definición de las palabras necesarias para la comprensión del documento. Es opcional, sin embargo es recomendable su inclusión debido a que ni siquiera los jurados del trabajo estarán tan versados con respecto a los términos usados en el documento como el autor.

k)    Resumen
Expresa los aspectos relevantes del trabajo, objetivos, metodología, conclusiones y ofrece los aportes esenciales del resultado de la investigación al área de estudio. Debe redactarse de manera precisa y concisa, manteniendo el estilo de redacción impersonal.

2.     Texto o cuerpo del trabajo
a)    Introducción
Apartado que responde las preguntas ¿Por qué? Y ¿para qué? Se ha llevado a cabo la investigación. Incluye origen, antecedentes, objetivos, el significado del estudio para el avance del campo respectivo y la aplicación en el área investigada. Además los alcances, las limitaciones y la metodología empleada.
No debe anticipar conclusiones o resultados del trabajo.

b)    Capítulos
Son las divisiones principales del trabajo. En ellos se presenta el desarrollo del trabajo. Es importante que mantengas la escritura impersonal y la pulcritud ortográfica y gramatical.
Algunas recomendaciones para la redacción de los párrafos:
Desarrollar solo una idea (idea principal) en cada párrafo, la cual puede ser complementada, ampliada o sustentada por otras ideas (ideas secundarias).
Procúrese que los párrafos no sean muy extensos para facilitar su comprensión.
En el contenido se pueden presentar tablas figuras y cuadros.

c)     Tablas
Son conjuntos de números, valores, unidades y datos relacionados entre sí, presentados en forma tabular (en columnas) para facilitar su interpretación.
Las llamadas para explicar algún aspecto de la tabla se hacen con asteriscos y las notas explicativas de estas y la fuente documental se colocan al pié de la tabla y no al pié de la página.

d)    Cuadros
Se diferencian de las tablas solo en que los cuadros se encuentran encerrados por un borde definido.
Las llamadas para explicar algún aspecto del cuadro se hacen con asteriscos y las notas explicativas de estos y la fuente documental se colocan al pié del cuadro y no al pié de la página.

e)     Figuras
Se clasifican como figuras los esquemas, diagramas, organigramas, mapas y otros objetos gráficos usados por el autor para representar información relevante.
Las llamadas para explicar algún aspecto de la figura se hacen con asteriscos y las notas explicativas de estas y la fuente documental se colocan al pié de la figura y no al pié de la página.

f)      Conclusiones
Las conclusiones son independientes de los capítulos del documento y presenta de forma objetiva, lógica, coherente y ordenada los resultados de la investigación.
No se deben hacer recomendaciones de ningún tipo dentro de las conclusiones.

g)    Recomendaciones
En este apartado el autor presenta sus recomendaciones, las cuales son producto de su análisis personal de y subjetivo de los resultados del trabajo de investigación.

3.     Complementarios

a)    Bibliografía
Es la relación detallada de los materiales consultados por el autor para sustentar su trabajo. Su presentación es obligatoria en todo trabajo de investigación.
Las fuentes consultadas pueden estar soportadas en libros, periódicos, folletos, revistas, casetes, CD, videocintas, páginas Web, etc.

b)    Bibliografía complementaria
Relación del material que a consideración del autor complementa el estudio pero que no fue usado por él para su investigación. Su presentación es opcional.

c)     Índice
Lista detallada de términos, frases, imágenes y otros elementos que contiene el documento. Los índices pueden ser temáticos, de autores, de ilustraciones, geográficos, etc. Se pueden ordenar de manera alfabética, cronológica o numérica y su presentación es opcional.

d)    Anexos
Documentos o elementos que complementan el cuerpo del trabajo y que se relacionan directa o indirectamente, con la investigación, tales como videos, casetes, CD, planos, mapas, fotografías, entre otros.  Es muy importante registrar la fuente del anexo a menos que haya sido producido por el autor del trabajo.

BIBLIOGRAFÍA
ICONTEC, Compendio tesis y otros trabajos de grado, Quinta actualización.  Bogotá :  Instituto colombiano de normas técnicas y certificación (ICONTEC), 2002.
LERMA, Héctor Daniel.  Metodología de la investigación: Propuesta, Anteproyecto y Proyecto ,  Pereira :  Universidad tecnológica de Pereira, 1999.
TAMAYO Y TAMAYO, Mario.  El proceso de la investigación científica, cuarta edición.  Balderas México :  Limusa S.A, 2002.  434 p.


El Papa Francisco come por menos de 14$ al día.


El conocido periodista español José Manuel Vidal, director de Religión Digital, estuvo recientemente en la Domus Santa Marta, y quedó sorprendido por la austeridad y "normalidad" con la que viven el Papa Francisco y sus colaboradores, como él mismo relata en un artículo. Así relata su llegada al comedor:

Sirven a la mesa dos hermanas con hábito morado y varios camareros. En el centro de cada una de las mesas, un frutero con plátanos, kiwis y mandarinas. Al lado, una botella de agua con gas y dos botellas de vino. Tanto el tinto como el blanco son del Piamonte, concretamente de Barbera de Monferrato. Los que conocen los caldos italianos dicen que se trata de «un vino trotón». Un español que reside en Roma desde hace años lo compara con el Don Simón (popular vino de mesa en España, n.d.E.).

De primero, macarrones o, más bien, espirales. Normalitos, para ser pasta y estar en Roma. De segundo, unos escalopines, con guarnición de guisantes y pimientos fritos. Sólo pasable. El que quiera se puede levantar y servirse una ensalada de lechuga. De postre, fruta. Y un buen café: espresso o macchiato. Un menú que, en Madrid, costaría menos de 10 euros (14 dólares, n.d.E.) y seguramente estaría mucho mejor.

Más que austero, un menú espartano que, además, no degusté con tranquilidad, expectante ante la eventual llegada del Papa. Su mesa, antes situada en el centro del comedor, la han colocado ahora en el ángulo izquierdo. Para exponerlo menos a las miradas. Pero el tiempo iba pasando y Francisco no vino a comer. Dicen que está en un pequeño comedor cercano, donde, en contadas ocasiones, suele compartir la comida con algunos invitados de excepción de forma más privada. De hecho, hacia allí pasó en un par de ocasiones su inseparable secretario, Fabián Pedacchio.

Cuando está en el comedor principal, Francisco come la misma comida que los demás. Ese menú de menos de 10 euros. Alguien comenta en nuestra mesa que, al comer lo mismo que todos los demás, el Papa no corre riesgos imprevistos. Y, sobre todo, imprime normalidad a su pontificado. Come rodeado de los suyos, departiendo con todos, la misma comida que todos los demás. Como uno más. Aquí sólo le diferencia el color blanco de su sotana y de su dulleta que, cuando la deja en el ropero, suele decirle al camarero: «No hace falta que me dé número». La suya es la única prenda blanca entre tantas negras, moradas o púrpuras.

Cuando el comedor se fue quedando vacío, nos acercamos, con cierta timidez, a la mesa vacía del Papa, donde el Padre Ángel quiso fotografiarse sirviéndole simbólicamente. Una mesa como todas las demás. Rectangular, con seis sillas. El Papa se sienta en la última de la izquierda. No está, pero se siente su presencia y hasta imaginamos su franca sonrisa, mientras bebe un vasito de vino.

Bergoglio, el maestrillo que enseñaba con libros y música



Manzoni, Dostoyevski, Dante y Borges: estos son los autores preferidos de Jorge Mario Bergoglio, que en el año escolar 1964-1965 fue profesor de Literatura en Santa Fe en el Colegio de la Inmaculada Concepción. Los estudiantes de entonces recuerdan muy bien a este joven, aún no sacerdote, apasionado por la literatura, al que los superiores habían pedido que fuera profesor de una materia humanística, aun habiendo recibido una formación científica. Y el profesor Bergoglio, el maestrillo – como se llamaban los jesuitas en formación –, tenía el don de enseñar no ya frías nociones, sino más bien conseguía transmitir a los chicos la pasión por la literatura que le animaba a él mismo, como cuenta en una entrevista a la Civiltà Cattolica, su ex alumno Jorge Milia, escritor, poeta y periodista.

Siempre con la intención de inspirar en sus estudiantes el amor por la literatura, Bergoglio invitó al colegio a importantes escritores, entre ellos a Jorge Luis Borges, el más ilustre y prestigioso intelectual argentino, que era desde siempre uno de sus escritores preferidos. A Borges, considerado un auténtico gigante de la literatura mundial, el maestro Bergoglio le escribió preguntándole si podría encontrar el tiempo de venir a Santa Fe para impartir a los chicos del Colegio una lección de literatura gauchesca. El escritor le sorprendió, aceptando de buen grado e impartiendo un auténtico seminario sobre el tema de cinco días de duración.

Cuenta Jorge Milia a la Civiltà Cattolica sobre su antiguo profesor: “Cuando enseñaba literatura, su lenguaje era muy distinto del lenguaje actual, que se caracteriza por un esfuerzo de simplicidad para salir al encuentro de las personas”.

La relación entre los alumno, el profesor y la literatura “era una relación activa de implicación, de pasión. A menudo era precisamente Bergoglio el que se maravillaba al descubrir la imagen oculta en un pasaje del texto, en una frase o incluso sólo en una de las palabras que le presentábamos. Es decir, era capaz de transmitir esas experiencias a los demás. No se comportaba con las maneras típicas de un maestro que dirige y dicta líneas a seguir, sino haciéndonos participar, dando consejos y explicaciones. Si alguien expresaba interés en profundizar un tema o una obra, no sólo lo permitía, sino que se ofrecía a echarle una mano. Era evidente que apreciaba y apoyaba a los que se aventuraban por vías personales de profundización”.


Pero el empeño de Bergoglio no se limitaba a la enseñanza de la literatura, sino que fue revitalizó el mundo del teatro en el Instituto. Es más, precisó Milia, “fue el primero en admitir a mujeres en las producciones de la Academia de teatro del Colegio. Hasta entonces se elegían obras sin personajes femeninos (a costa de alterarlas o mutilarlas) o, aún pero, algunos personajes femeninos eran representados por hombres, compañeros de curso. Bergoglio planteó resueltamente la cuestión en estos términos: esto iba en detrimento de la imagen de la mujer. Una afirmación que me parece que tiene reflejo hoy en su postura sobre la importancia de la mujer en la Iglesia y en la sociedad. Se puso en seguida a pedir a madres y hermanas de los diversos actores, y en poco tiempo consiguió poner en escena la obra con mucho éxito, con la necesaria presencia femenina”.

En lo que respecta a la relación con la música, en una época en la que dominaba el fenómeno Beatles, en el Colegio de la Inmaculada había alguno que acarició el sueño de emular al cuarteto de Liverpool. Pero faltaban los instrumentos y no había siquiera un sitio para ensayar. También en esa ocasión, “la ayuda del maestrillo se demostró válida, y en seguida se consiguieron resultados: un aula para los ensayos y un sistema de sonido [...] El apoyo de Bergoglio se hizo habitual. Era una constante en él: no rechazaba nunca una petición de ayuda y, si veía que las personas se empeñaban, trabajaban en el proyecto, seguía apoyándolas. Para Bergoglio y para el Colegio, el apoyo a The Shouters (“Los gritadores”) no se limitaba a proporcionarles un espacio disponible, sino que iba más allá, a apoyarles en un proyecto colectivo que de alguna manera iba a tener repercusión en sus vidas”.

Un breve escrito publicado en 1966 en la revista anual del Colegio titulado “La expresión como meta en la formación del joven” resumía bien el compromiso de Bergoglio contra “la tragedia de la verdad acogida a medias” y su intención de proporcionar a sus estudiantes las armas necesarias para afrontar el “charlataneo ruidoso de los estudiantes de por vida, grandes charlatanes al servicio del error”.

En ese texto Bergoglio escribía: “Debemos ser conscientes de que el error y el compromiso personal con el error son defendidos a través de una retórica brillante y persuasiva, mientras muchas veces todo el esfuerzo realizado para transmitir la verdad a nuestros alumnos se para en una timidez gélida incapaz de dirigir, con la luminosidad de toda la verdad, un mensaje a los demás hombres. Porque el problema no es simplemente el de poseer la verdad y de comprometerse con ella, sino el de expresarla con brillantez y fecundidad”.

20 MENSAJES PARA TRANSMITIR A CADA MIEMBRO DE LA SIGUIENTE GENERACIÓN


1.-Eres un ser deseado. Estás aquí porque el Universo lo quiso.
2.-Siente que eres libre de ser lo que eres, no permitas que nada ni nadie te etiquete, ni te imponga guiones que no se corresponden con tu autenticidad.
3.-Cada ancestro de tu árbol es un don que hay dentro de ti para ser usado a tu favor y al de todo el Universo.
4.-Aprende a no pedir amor, simplemente ama.
5.-Cree en los pequeños milagros de cada día y atiende a las coincidencias, en ellas hay mensajes ocultos que te guían en el correcto camino.
6.-Cada día, haz un acto generoso con alguien cercano.
7.-Si en tu árbol genealógico hubo traumas, sánalos actuando.
8.-Déjate guiar por tu cuerpo, es sabio. Él te alertará de las situaciones de las que debas alejarte, sintiendo tensión y malestar. También te dirá cuando estás alineado con lo que eres, sintiendo relajación y bienestar.
9.-No contamines tu cuerpo con tóxicos o una mala alimentación.
10.-En cuanto puedas, sé independiente. Trabaja utilizando tu creatividad y hazte adulto.
11.-Escribe un poema cada día.
12.-Busca y provoca situaciones que te hagan reír.
13.-Tiende a compartir, a colaborar a ser solidario.
14.-Cuando tengas problemas, puedes analizarlos, puedes hablarlos, pero ten por seguro que hasta que no actúes no se producirá la transformación.
15.- Siente GRATITUD por todo lo que te regala el Universo. 16.- Recuerda que nada en este plano de existencia perece, sino que se transforma.
17.-Lee, estudia, conoce… experimenta por ti mismo.
18.-No te apegues a nada material. No consumas lo que no necesitas.
19.-Tampoco te apegues a ninguna creencia. Lo mismo que tu cuerpo se renueva constantemente, también lo deben hacer las ideas.
20.-Siembra cada día las semillas que te lleguen de dentro o de fuera. La semillas pueden ser palabras, caricias, belleza, acciones. Ellas son los gérmenes de más sabiduría, amor, arte y salud. 21.-Cuida con mimo el territorio que está más allá de tu cuerpo, tu casa, tu barrio, tu ciudad… el planeta y el Universo.
-Alejandro Jodorowsky

1 mar 2014

La explicación del conocimiento. Según Santo Tomas de Aquino.


1. Sto. Tomás no se ocupó específicamente de desarrollar una teoría del conocimiento, del modo en que se ocuparán de ello los filósofos modernos. Al igual que para la filosofía clásica, el problema del conocimiento se suscita en relación a otros problemas en el curso de los cuales es necesario aclarar en qué consiste conocer. En el caso de santo Tomás esos problemas serán fundamentalmente teológicos y psicológicos. No obstante, la importancia que adquirirá el estudio del conocimiento en la filosofía moderna hace aconsejable que le dediquemos un espacio aparte.
2. Todo nuestro conocimiento comienza con los sentidos; siguiendo la posición aristotélica al respecto, santo Tomás, habiendo rechazado las Ideas o formas separadas, estará de acuerdo con los planteamientos fundamentales del estagirita. El alma, al nacer el hombre, es una "tabula rasa" en la que no hay contenidos impresos. Los objetos del conocimiento suscitan la actividad de los órganos de los sentidos, sobre los que actúan, produciendo la sensación, que es un acto del compuesto humano, del alma y del cuerpo, y no sólo del alma como pensaba Platón. Para que haya conocimiento es necesario, pues, la acción conjunta de ambos, por lo que la posibilidad de una intuición intelectual pura, que ponga directamente en relación el intelecto y el objeto conocido, queda descartada.
3. Santo Tomás seguirá la explicación del conocimiento ofrecida por Aristóteles. El objeto propio reconocimiento intelectivo es la forma, lo universal; pero esa forma sólo puede ser captada en la sustancia. Por lo tanto, es necesario que la sustancia, la entidad concreta e individual, sea captada mediante los sentidos, para poder ofrecer al entendimiento su objeto propio de conocimiento. Esta actividad primaria es realizada por los sentidos, quienes, en colaboración con la imaginación y la memoria, producen una imagen sensible ("phantasma") de la sustancia, que sigue siendo una imagen concreta y particular; sobre esa imagen actuará el entendimiento agente, dirigiéndose a ella para abstraer la forma o lo universal, la "especie inteligible", produciendo en el entendimiento paciente la"species impressa" quien, a su vez, como reacción producirá la "species expressa", que es el concepto universal o "verbum mentis". El proceso de abstracción consiste, pues, en separar intelectualmente lo universal, que sólo puede ser conocido de esta manera. La consecuencia es la necesidad de tomar como punto de partida la experiencia sensible en todo conocimiento. También en el conocimiento de las cosas divinas, por lo que Sto. Tomás adoptará el método "a posteriori" en su demostración de la existencia de Dios a través de las cinco vías.
4. Al igual que para Aristóteles, pues, el objeto del verdadero conocimiento es la forma, lo universal, y no lo particular: de la sustancia concreta: conocemos la forma, no la materia, que en cuanto materia prima resulta también incognoscible. Por lo demás, aunque el punto de partida del conocimiento sea lo sensible, lo corpóreo, su objeto propio es la forma, lo inmaterial. ¿Qué ocurre entonces con aquellas sustancias no materiales? Para Sto. Tomás está claro: no es posible tener en esta vida un conocimiento directo de ellas (los ángeles y Dios). El conocimiento de estas sustancias sólo se puede obtener por analogía, en la medida en que podamos tener un conocimiento de los principios y de las causas del ser.
http://www.webdianoia.com/medieval/aquinate/aquino_conoc.htm