27 oct. 2016

Juan José Sebreli: "Las revoluciones no surgen nunca de conspiraciones secretas, no son complots preparados por sectas subversivas, según la creencia típicamente policíaca del pensamiento de derecha. Las sectas subversivas existieron siempre en todas las épocas y en todos los países, y rara vez desencadenaron revoluciones, menos aún revoluciones triunfantes. A la inversa, cuando estalla la revolución, las sectas y sus dirigentes están ausentes o tienen escasa intervención. Los revolucionarios profesionales no sólo no preparan la revolución sino que son sorprendidos por los acontecimientos. El lugar de los revolucionarios profesionales en los días previos al estallido social no es nunca el de los hechos; no están en el centro de la tormenta, sino en la cárcel o más frecuentemente en el exilio, la biblioteca pública o el café bohemio adonde irá a sacarlos la revolución insospechada. El papel de las sectas o de los partidos políticos revolucionarios y de sus dirigentes no es hacer la revolución sino encuadrar a las masas y tomar el poder cuando el antiguo orden ya ha caído" («El vacilar de las cosas. Signos de un tiempo de transición»; Buenos Aires: Sudamericana, 1994, página 179).

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