14 jun. 2016

El rostro del hambre

¿Por qué es necesario “desnaturalizar” la miseria y dejar de asumirla como un dato más de la realidad?
El hambre tiene “rostro en la falta de posibilidades y de trabajo de muchas personas, tiene rostro de migraciones forzadas, casas vacías o destruidas”, constató.
Como ya lo hizo en la sede la FAO en Roma en 2014, el Pontífice reiteró que hay suficiente comida en el mundo para alimentar a cada hombre, mujer y niño.
Dejémoslo claro, “la falta de alimentos no es algo natural”. Y denunció el egoísmo y la mala “distribución de recursos”, y la “mercantilización” de los alimentos.
Asimismo, instó a recuperar terreno en la lucha contra el hambre y el daño ambiental que se traduce en la “la tierra, maltratada y explotada”.
Ante el pleno del PMA, sostuvo que un mundo con “hambre cero” está a nuestro alcance. Y aplaudió el objetivo del organismo internacional que persigue esa misión.
“Desnaturalizar” el hambre
El 98 % de los 795 millones de personas que padecen hambre en el mundo viven en países en desarrollo, según datos del PMA.
“No podemos “naturalizar” el hambre de tantos; no nos está permitido decir que su situación es fruto de un destino ciego frente al que nada podemos hacer”, agregó.
La estadísticas no sacian”, dijo Francisco en el Auditórium al encontrarse con los miembros de la Asamblea del PAM.
El hambriento “sigue golpeando a nuestras puertas”. “Cuando faltan los rostros y las historias, las vidas comienzan a convertirse en cifras, y así paulatinamente corremos el riesgo de burocratizar el dolor ajeno”, advirtió.
Las burocracias –lamentó Francisco– mueven expedientes. Por otro lado, ha puesto como antagonista a “la compasión” que, en cambio, “se juega por las personas. Y creo que en esto tenemos mucho trabajo por realizar”.
Inmunes a las tragedias
El papa Francisco lamentó que “la excesiva información con la que contamos vaya generando paulatinamente la “naturalización” de la miseria. Es decir, poco a poco, nos volvemos inmunes a las tragedias ajenas y las evaluamos como algo “natural”.
Robar de la mesa del pobre
En su discurso arremetió contra el consumismo y el desperdicio cotidiano de alimento, que no da “el justo valor” a los alimentos, que se vuelven “meros parámetros económicos”.
“Pero nos hará bien recordar que el alimento que se desecha es como si se robara de la mesa del pobre, de quien tiene hambre”, expresó.
Tuve hambre y me diste de comer
El Papa llevó una de las máximas del cristianismo a la Asamblea del PAM. “Tuve hambre y me diste de comer, tuve sed y me diste de beber”. En estas palabras –indicó– hay una “expresión que, más allá de los credos y de las convicciones, podría ser ofrecida como regla de oro para nuestros pueblos”.
E invitó a salir de nacionalismos y de egoísmos circunscritos. “Un pueblo se juega su futuro en la capacidad que tenga para asumir el hambre y la sed de sus hermanos. Así como pueblo, también la humanidad”.
“En esta capacidad de socorrer al hambriento y al sediento podemos medir el pulso de nuestra humanidad”, añadió.
Encuentro 
El Obispo de Roma fue acogido por el Director ejecutivo, Ertharin Cousin, por el Observador Permanente de la Santa Sede, Fernando Chica Arellano, y por el Presidente del Consejo de Administración 2016 del PAM, Stephanie Hochstetter Skinner-Klée.
Tras un encuentro las autoridades del PAM, el papa Francisco firmó el albo de honor y al final saludó algunos representantes ecuménicos.

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