Peripecias de una historia anoréxica, de una guerra
anoréxica, que ya no alcanza a devorar al enemigo,
debido a que no concibe al enemigo
como digno de ser desafiado y aniquilado ⎯y
bien sabe Dios que grupos alzados en armas no son dignos
de ser desafiados ni aniquilado⎯ y que por lo
tanto se devora a sí misma.
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