28 feb. 2016

Georg Lukács: "El nivel filosófico de un ideólogo depende en última instancia de la profundidad con que sepa penetrar en los problemas de su tiempo, de su capacidad para saber elevarlos a la altura suprema de la abstracción filosófica, de la medida en que las posiciones de la clase cuyo terreno pisa le permitan ahondar hasta lo más profundo de estos problemas y llegar hasta el final de ellos. (No olvidemos que el 'cogito' de Descartes o el 'deus sirve natura' de Spinoza fueron, en su tiempo, planteamientos y respuestas extraordinariamente actuales y que abrazaron audazmente la causa de un partido.) La 'genial' arbitrariedad y superficialidad de un Nietzsche fueron algo tan socialmente condicionado, en su inferioridad con respecto a la filosofía clásica como su superioridad, en comparación con las construcciones mucho más vacuas y ligeras todavía de un Spengler, para no hablar de la hueca demagogia de un Rosenberg. Quien reduzca el enjuiciamiento del moderno irracionalismo al plano de las diferencias de nivel intelectual, aisladas en abstracto, retrocederá necesariamente ante la naturaleza y los resultados político-sociales de sus últimas consecuencias. E, independientemente del carácter político de cualquier intento de éstos, hay que poner de manifiesto enérgicamente, como algo inseparable de ello mismo, su inevitable esterilidad, precisamente en el sentido filosófico" («El asalto a la razón. La trayectoria del irracionalismo desde Schelling hasta Hitler»; Barcelona: Grijalbo, 1978 [1954], página 55).


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