20 feb 2016

“No hay enemigos de la paz, hay enemigos de las FARC”

Aunque la mayoría de los colombianos quieran la paz, la abrumadora desconfianza hacia las FARC no es “ideológica”, sino fruto de sus crímenes en 50 años, dice a DW el sociólogo y experto en seguridad, Armando Borrero.





DW: El jefe negociador del Gobierno en La Habana, Humberto de la Calle, dijo en el foro “El futuro de un país en paz”, al que asistieron también el presidente Juan Manuel Santos y el Premio Nobel surafricano Frederik de Klerk, que junto con Mandela desmontó el régimen del Apartheid, que en Cuba se está muy cerca de la paz, pero que en Colombia se estaba aún muy lejos. ¿Qué tan lejos están los colombianos de la paz y por qué?
Armando Borrero: El largo tiempo del conflicto y los crímenes de la guerrilla han generado mucha desconfianza. El caso colombiano tiene una particularidad que lo diferencia de otros procesos de paz: aquí la guerrilla nunca tuvo un arraigo político grande. Las FARC solo se lograron sostener por tanto tiempo debido a la crisis social del campo. Con la financiación de actividades ilegales, la guerrilla reemplazó el apoyo social que nunca tuvo. La guerrilla colombiana nunca pudo vivir del apoyo de las comunidades, como otras guerrillas clásicas.
¿Es el rechazo de los colombianos a la guerrilla también ideológico?
La descalificación de la guerrilla que hacen los colombianos no es ideológica porque sencillamente el pueblo no conoce ni sus programas ni su definición ideológica. Las FARC han sido incapaces de transmitir una idea de proyecto político, ni siquiera cuando durante el anterior – y fallido – proceso de paz tuvieron acceso a todos los medios nacionales e internacionales. Para la mayoría de los colombianos las FARC carecen de autoridad moral.
¿Qué es lo que más ha afectado la percepción de la guerrilla en los colombianos de a pie?
Entre todos los delitos que han cometido, como reclutamiento de menores, masacres, atentados terroristas, ejecuciones y abortos obligados a sus milicianas, lo que más impacto negativo ha causado en la sociedad es el secuestro y la persistente extorsión.
En el tono de De la Calle se siente mucho de queja contra quienes aún no parecen o no quieren entender que la paz que se negocia tiene un valor mayor de interés nacional. ¿Por qué no quieren o no pueden entenderlo muchos colombianos?
Porque muchos creen que las FARC no van a cumplir con los acuerdos. Si bien, eso es lo que han demostrado antes, ahora creo que las FARC están decididas a hacer la paz. Pero es muy difícil para los colombianos creer en las FARC cuando ven cómo este grupo siempre está tratando de sobrepasar los límites acordados, como continuar con la extorsión y hacer política con armas.
Justamente este 17 de febrero los propios jefes de las FARC aparecieron en una aldea cercana a la frontera venezolana con un pelotón de guerrilleros armados para hacer proselitismo político frente a una comunidad de sorprendidos civiles, cuando lo acordado era una visita de información a la “guerrillerada”. ¿Se les da la mano y se toman el codo o es sencilla y llana inmadurez?
Con esas pequeñas e inútiles batallas las FARC se han convertido en “aliadas objetivas” de la extrema derecha. Las FARC solo producen con estos hechos munición para quienes disparan contra el Proceso de Paz de La Habana. Siendo la confianza en las FARC casi nula, estos incidentes se vuelven peligrosos. El Gobierno debe evitar que esos hechos no dominen la política.
Pero las FARC y la “extrema derecha” coinciden en la petición de una Asamblea Constituyente. ¿Por qué?
No entiendo por qué quieren las FARC una nueva Constitución si no las va a favorecer. No creo que en una Constituyente las FARC puedan imponer algo. No se puede crear una nueva Constitución para resolver problemas coyunturales. Cambios tan radicales pueden generar más tarde inestabilidad.
¿Demuestran las FARC con su conducta errática que no conocen el accionar político?
Las FARC siempre han sido un mero aparato militar que nunca tuvo una dirección política, como en el caso de la guerrilla salvadoreña o la guatemalteca. Quienes dirigen políticamente a las FARC son los mismos jefes militares. Ese mundillo militar de las FARC les hace ver el mundo (civil) de una manera muy distorsionada y peligrosa, que se ve cuando ellos mismos dicen ser “aliados objetivos” de la extrema derecha.
"Nadie se opone a la paz, quiero erradicar ese lenguaje porque no hay enemigos de la paz", dijo también el jefe de la delegación oficial en La Habana refiriéndose a que se requiere ampliar el debate para entender posturas diferentes sin necesidad de que haya polarización. ¿Se dio cuenta tarde de esto la parte oficial o los llamados “enemigos de la paz” han ganado demasiado terreno?
No hay enemigos de la paz, hay enemigos de las FARC. La gente no cree que las FARC vayan a jugar limpio, cree que van a esconder parte de las armas, que van a seguir los negocios ilegales. Aquí se da la dicotomía de amigo-enemigo: tratemos de que sean adversarios en política y que la prevención sea contra el grupo y sus prácticas y no contra el proceso de paz.
Si bien las FARC borran con el codo lo que hacen con la mano, ¿cómo ve usted que el último año haya sido de los menos violentos de la historia nacional?
Hay que reconocer que las FARC han cumplido el ceso de fuego unilateral. Y aunque el secuestro ha desaparecido, las guerrillas siguen extorsionando, sobre todo a los campesinos. Yo soy optimista. La dinámica hace irreversible el proceso de paz. Un cese bilateral del fuego puede estar cerca.

http://www.dw.com/es/no-hay-enemigos-de-la-paz-hay-enemigos-de-las-farc/a-19062006

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